Denuncian persecución contra exdirector nacional del INTA
La decisión de los jueces designados por el macrismo en la Cámara Federal Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi (repuestos en ese lugar por la Corte Suprema) por enviar a juicio oral a Héctor Espina, ex director nacional de INTA, por una causa abierta hace 17 años atrás cuando el funcionario se desempeñaba en Parques Nacionales, sacudió a todos los estamentos del organismo autárquico del Estado Nacional.
Desde el viernes se puede observar en las redes un tuit con un video protagonizado por una mujer cuyo rostro está tapado por miedo, en el cual denuncia en nombre del «colectivo INTA» el porqué los jueces procesan a Espina.
En tanto, el propio Espina hizo pública ayer sábado una declaración en la cual acusa a estos jueces como protagonistas del lawfare que se lleva adelante desde la justicia contra dirigentes peronistas, etapa iniciada durante el gobierno del entonces presidente Mauricio Macri.
En un comunicado titulado «Persecución y venganza política», que Espina hizo público ayer por la tarde, expresa lo siguiente:
La Cámara Criminal y Correccional Federal – Sala 1 de Comodoro Py, ( Leopoldo Bruglia – Pablo Bertuzzi) procesó a los integrantes del Directorio de la Administración de Parques Nacionales (APN) que en el año 2005 licitó, adjudicó y dio comienzo a las obras de refuncionalización de Puerto Pañuelo, el principal puerto lacustre de la región de Bariloche que se encontraba en condiciones ruinosas.
En mi condición de Presidente de ese Directorio, me veo en la obligación de denunciar públicamente sobre la grosera arbitrariedad de esta decisión, no en el ejercicio de una defensa personal, sino para dejar constancia de un nuevo ejemplo de la utilización del Poder Judicial como arma para perseguir y desacreditar a funcionarios y representantes políticos que actuaron, y lo siguen haciendo, para enfrentar las devastadoras políticas neoliberales del gobierno macrista y sus continuadores. Los jueces que así proceden, son parte esencial de ese Poder Judicial corrupto que aún se mantiene intacto.
La causa penal en cuestión fue iniciada en el año 2017 y notificada en el 2019, casi 15 años después de iniciado el proceso licitatorio. Fue una causa armada por la mesa judicial del macrismo, recurriendo a una denuncia de quien había perdido la licitación, un desacreditado concesionario de la APN, un sumario dirigido al cual nunca fui notificado y a partir de un amañado, falso y sesgado informe de la Procuradoría Nacional de Investigaciones Administrativas, que fue tomado al pie de la letra y sin el menor sentido crítico por los fiscales y jueces de la causa.
La finalidad en origen de esta causa política estuvo centrada en mi condición de Director Nacional del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), cargo ganado por concurso y que ejercí entre los años 2015/2019. Desde el mismo, junto con otros funcionarios y trabajadores, evitamos el despido de más de 1000 trabajadores del INTA que pretendía ejecutar el Ministerio de Modernización, las peleas por mayor presupuesto y las discusiones por el despido de trabajadores de Agricultura Familiar del entonces Ministerio de Agroindustria. En los cuatro años del gobierno de Macri, no se despidió a ningún trabajador del INTA.
Respecto a la causa en sí, tanto el proceso licitatorio de Puerto Pañuelo como la etapa de ejecución del contrato hasta mi desvinculación de la APN en agosto de 2019 (las obras se comenzaron en mayo de ese mismo año), se llevó a cabo con total transparencia y en estricta observancia de las normas legales que regulan la materia y el Pliego Licitatorio.
Los plazos para presentar documentación de las obras, inicio de las mismas y cuestiones conexas se fueron ajustando conforme a las vicisitudes que fueron surgiendo, y siembre dentro de lo permitido por el Pliego Licitatorio. Las demoras que se produjeron fueron por razones de fuerza mayor ajenas a la voluntad o el accionar de las partes, como era que el lugar estaba ocupado por terceros a quienes se tuvo que desalojar judicialmente, y la existencia de construcciones de otras empresas y de una embarcación abandonada propiedad del denunciante perdedor de la licitación, con el consiguiente daño ambiental que ello producía.
Contrariamente a lo que sostiene el incalificable fallo, jamás hubo un accionar orientado a favorecer a la empresa. Todo lo contrario. Se les impuso plazos de inicio de obras más cortos y la construcción de una sala de embarque de mayor superficie a la prevista en el Pliego sin costos adicionales para el Estado. Las afirmaciones del fallo son claramente falsas, y lo que es más grave aún, ni siquiera se fundan en un análisis de las circunstancias de hecho y las pruebas y argumentos que fueron presentados en defesa de nuestro transparente accionar. Todo se pasó por alto. Pura discrecionalidad, inequidad e injusticia.
Los jueces de la causa se apartaron de su obligación fundamental de administrar justicia. Su móvil no fue otro que la persecución y la venganza política. La finalidad de esta comunicación pública, es la de sumar testimonios y esfuerzos para que fallos como este sean los últimos estertores y de un poder decadente y contrario a los fundamentos mismos de la República.
Ing Agr Héctor Espina

