La jugada política del municipio alrededor del plan de vacunación
El intendente de Balcarce, Esteban Reino, supo ser durante los primeros meses de la pandemia casi un abanderado en cuanto al accionar del Estado, con sus famosos toques de queda difundidos hasta por medios informativos nacionales.
Esta situación cambió cuando el puño de la realidad que nos rodea golpeó finalmente a nuestra ciudad, haciéndonos entender que a los estragos que provoca el coronavirus en la sociedad no se lo combate con frases marketineras. Y comenzamos a experimentar -como cualquier rincón del planeta- casos de covid, incluso muertes, las que a la fecha ascienden a 78.
En un año para el olvido como lo fue 2020, sucedieron infinidad de situaciones contradictorias muchas entre sí, entendiendo que se trata de un momento extraordinario, imprevisto y sin estar preparados para afrontarlo. Uno de los ejes que mantuvo Reino durante el año pasado -aunque parezca que fue hace una eternidad- fue la de, junto a algunos jefes comunales de la provincia, ponerse “en pie de guerra” ante las medidas impartidas desde el Gobierno bonaerense, comandado por Axel Kicillof.
Basta recordar cuando algunos intendentes “rebeldes”, entre los que se encontraba el jefe comunal local, se rasgaban las vestiduras pidiendo declarar a la región “libre de covid”. No fue mucho el tiempo que pasó desde entonces para que -casi como una sanción divina- nuestra región se tornara en una de las más complicadas de todo el territorio de la provincia. Sin ir más lejos, Balcarce fue hasta hace dos días el único distrito que permanecía en la fase 3 del aislamiento.
También, aunque la situación parezca extinguirse en el olvido, debemos recordar cuando el intendente afirmaba, ofuscado, que el gobierno provincial (Kicillof) intentaba “mandar enfermos de coronavirus” a Balcarce. Nada más lejos de la realidad. Pero la falsa declaración penetró en la sociedad.
Hoy, en tiempos en los que la población necesita certezas, la realidad irrefutable demuestra que Argentina realizó la elección correcta al lograr un convenio clave con la Federación Rusa para adquirir dosis de la vacuna Sputnik V, la primera registrada a nivel mundial para combatir el coronavirus. Esta decisión fue cuestionada hasta el cansancio -seguramente sospechando el logro del Gobierno nacional-, llegando al punto de leer “tuiteos” de, por ejemplo, Elisa Carrió, declarando que iba a denunciar al Gobierno de Alberto Fernández por “envenenamiento”.
La operación mediática, aunque efímera, logró cierto impacto en la sociedad, aunque hoy -y sin que nadie lo quiera siquiera recordar- esas frases hayan caído en lo más ridículo de cualquier análisis serio.
Pre-vacunación
En Balcarce, como en los 135 distritos de la provincia, desde el Ministerio de Salud se convocó a voluntarios que se quisieran sumar al sistema de preinscripción, a través del cual la ciudadanía puede asegurarse que accederá a una vacuna. En este esquema ya se encuentran trabajando, al menos desde hace dos semanas, agrupaciones políticas, sociales, gremiales y ciudadanos con ganas de colaborar, asistiendo a las personas que voluntariamente quieren acceder a una aplicación del inmunizante contra el covid-19.
En este escenario, el Ejecutivo local se vio obligado a virar hacia el “positivismo”. O sea, un claro y desenfadado giro hacia la capitalización del plan de vacunación.
La última “jugada política” de Reino, frente a un generalizado fracaso por contrarrestar el éxito de los gobiernos nacional y provincial, fue la de deslegitimar el trabajo que voluntariamente se viene desarrollando en distintas plazas de la ciudad y localidades del partido, quienes colaboran con la población para ayudarlos en la preinscripción. Desde hace unas horas circula una versión -quien sea mínimamente avezado sospechará el origen- que asegura que la población “debe anotarse en la escuela técnica”.
Esto es en parte cierto, y en parte no. Pero al menos confuso. Lo más objetivo habría sido comunicar que dicho establecimiento, asignado para iniciar en pocos días el proceso de vacunación, se encuentra recibiendo preinscripciones. Esto es exactamente lo mismo que se viene desarrollando en lo que se denominó “mesas de inscripción y difusión”.
Para que la población lo entienda, ante tantos datos abrumadores, y muchos de esos falsos: si la persona que voluntariamente desea recibir la vacuna se inscribió una vez, no hace falta volver a hacerlo. La prueba de esto, la más contundente y que despeja cualquier duda o mala intención, es ingresar a la página de inscripción del Ministerio de Salud provincial, cargar los datos personales, y el mismo sistema avisa al usuario si ya se encuentra inscripto.
Incluso hacerlo desde casa, ya sea a través de la mencionada web o desde la aplicación celular destinada a ello, es lo mismo que hacerlo en una se las mesas. El sistema sólo registra una inscripción por persona.
El intendente, junto a su séquito más cercano que opera en la misma sintonía, debería haber entendido que la salud es algo con lo que no se puede “caranchear” políticamente. Ya lo intentó durante prácticamente toda la pandemia, y no le funcionó. Si nadie cuestiona la gravedad y bajeza de estas acciones es simplemente por la complicidad mediática que, por miedo o conveniencia, se limita a ignorar los tropezones y pasos en falso de Reino.

