Venezuela va a un referéndum de resultado previsible sobre un territorio en Guyana

La oposición venezolana, mayormente reunida en la Plataforma Unitaria, defiende la soberanía del país sobre el Esequibo, pero rechaza la forma de la consulta y el momento, a las puertas de una elección en la que Nicolás Maduro se juega la chance de otro mandato.

La consulta parece de resultados previsibles pero de cumplimiento complejo, y en el medio quedó también la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, aunque Caracas rechaza que el tribunal atienda el tema.
La CIJ le ordenó este viernes a Venezuela que no adopte ninguna medida
que cambie el statu quo con Guyana, pero evitó opinar sobre la consulta
de este domingo, por lo que ambos gobiernos celebraron el fallo: el de
Nicolás Maduro porque el tribunal no objetó la consulta, y el de Irfaan
Ali porque Caracas no puede disponer la anexión ni la invasión al
Esequibo.
El referendo tendrá un esquema similar al de las elecciones:
hay 20.694.124 ciudadanos habilitados por el Consejo Nacional Electoral
(CNE), habrá 28.027 mesas en 15.857 centros y se podrá sufragar de 6 a
18 (7 a 19 de la Argentina).
El referendo fue impulsado por el
Ejecutivo, aprobado casi de inmediato por la Asamblea Nacional (AN,
Parlamento) y montado en tiempo récord, aunque cuestionado por Guyana
ante la CIJ.
Los venezolanos deben responder estas cinco preguntas:
1-¿Está
usted de acuerdo en rechazar, por todos los medios, conforme a derecho,
la línea impuesta fraudulentamente por el Laudo Arbitral de París de
1899, que pretende despojarnos de nuestra Guayana Esequiba?
2-¿Apoya
usted el Acuerdo de Ginebra de 1966 como el único instrumento jurídico
válido para alcanzar una solución práctica y satisfactoria para
Venezuela y Guyana, en torno a la controversia sobre el territorio de la
Guayana Esequiba?
3-¿Está usted de acuerdo con
la posición histórica de Venezuela de no reconocer la jurisdicción de la
CIJ para resolver la controversia territorial sobre la Guayana
Esequiba?
4-¿Está usted de acuerdo en oponerse,
por todos los medios, conforme a derecho, a la pretensión de Guyana de
disponer unilateralmente de un mar pendiente por delimitar, de manera
ilegal y en violación del derecho internacional?
5-¿Está
usted de acuerdo con la creación del estado Guayana Esequiba y que se
desarrolle un plan acelerado para la atención integral a la población
actual y futura de ese territorio, que incluya, entre otros, el
otorgamiento de la ciudadanía y cédula de identidad venezolana, conforme
al Acuerdo de Ginebra y el Derecho Internacional, incorporando en
consecuencia dicho estado en el mapa del territorio venezolano?
La redacción encierra algunas curiosidades: la pregunta 1 pide opinar
sobre una imposición “fraudulenta”; la 3 parece tardía porque aunque
Venezuela desconozca la jurisdicción de la CIJ, el tribunal ya analiza
el caso y Caracas se presentó y defendió su posición; y la 5 invita a
decidir sobre un punto de cumplimiento casi imposible, a menos que se
piense en la vía militar.
En La Haya, Guyana pidió que se declare ilegal el referendo, una pretensión que parece igualmente desmedida.
La oposición venezolana, mayormente reunida en la Plataforma Unitaria, defiende la soberanía del país sobre el Esequibo
-que Caracas denomina Guayana Esequiba-, pero rechaza la forma de la
consulta y el momento, a las puertas de una elección en la que Maduro se
juega la chance de otro mandato.
La disputa por el Esequibo
Es más que añeja, pero revivió en los últimos años a partir del anuncio
del descubrimiento de importantes reservas petroleras, que la
estadounidense ExxonMobbil explota en aguas reclamadas por Caracas, más
la presencia militar de Estados Unidos en la zona.
En base a un
mapa de la corona de España del siglo XVIII, Venezuela reivindica como
propio desde 1844 ese territorio de 159.542 kilómetros cuadrados,
equivalente a 74,2% de los 214.970 kilómetros cuadrados en poder de
Guyana y que nunca estuvo bajo soberanía efectiva española ni
venezolana.
Caracas y Georgetown buscaron resolver el conflicto mediante vías que no dieron resultado -un
arbitraje en 1899, el Acuerdo de Ginebra de 1966 que promovió
negociaciones bilaterales y la gestión de buenos oficios de la ONU, a
partir de 1987- pero sin que el asunto se convirtiera en un foco de
tensión preocupante para ambos países ni, por lo tanto, para la región.
La situación comenzó a cambiar en 2015, cuando ExxonMobbil anunció el descubrimiento de petróleo en el bloque Stabroek,
en el océano Atlántico, que, según el Gobierno de Guyana, contiene
reservas por 700 millones de barriles y, según el Servicio Geológico de
Estados Unidos, es la segunda mayor área del mundo con crudo sin
explorar.
integral marítima e insular”, una de las cuales abarca el área “en
reclamación”, lo que generó el rechazo de Guyana, pero también de
Surinam y la Comunidad del Caribe (Caricom).
El valor de
la reserva parecía tal que el Banco Mundial pronosticó en 2020 que
Guyana sería el país con mayor crecimiento económico y el Fondo Monetario Internacional (FMI) cuantificara esa evolución en 86%.
El litigio llegó a la CIJ en junio de 2020 y en diciembre el tribunal
se declaró competente para entender en la controversia, pese a que
Caracas le negaba facultades.
Para entonces, la Caricom había
expresado su apoyo a “la soberanía e integridad territorial” de Guyana,
mientras Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá y el ahora desaparecido
Grupo de Lima se pronunciaron también a favor del pequeño país.
Guyana había pedido a La Haya que frenara el referendo y Caracas lo había ratificado.
El fallo de ayer evitó la cuestión y dispuso una suerte de “no
innovar”. La CIJ resuelve disputas entre Estados y sus decisiones son
vinculantes, pero no tiene ningún mecanismo para asegurar su
cumplimiento.
