Balance (no oficialista) de lo que dejó la Fiesta del Automovilismo

Para muchos, la Fiesta Nacional del Automovilismo fue, en varios aspectos, “la fiesta de los food trucks”.

Los artesanos y expositores, por ejemplo, expresaron su descontento por las condiciones en las que fueron ubicados y las dificultades que enfrentaron durante el evento. A pesar de haber abonado una suma módica de 15 mil pesos por su participación, se encontraron con problemas de suministro eléctrico y de agua, además de tener que compartir un solo baño químico entre todos los emprendedores.
En cuanto a la cobertura de prensa, algunos colegas expresaron su descontento de manera privada, señalando que la fiesta fue demasiado breve en comparación con años anteriores y que faltaba un verdadero “espíritu festivo”. Uno de ellos incluso advirtió que, si no se mejoraba la calidad del evento (literalmente dijo “si siguen boludeando”), la Fiesta Nacional del Automovilismo podría perder su “chapa” en favor de otro lugar como Arrecifes.
Otro aspecto que generó controversia fue el trato dispensado al piloto local Santiago Mangoni, quien sintió que fue marginado en el evento a pesar de su destacada actuación en el automovilismo nacional. Parte de la prensa local consideró este hecho como un “ninguneo imperdonable”, especialmente teniendo en cuenta los reconocimientos otorgados a otros pilotos.
A pesar de estas críticas, hubo aspectos del evento que recibieron elogios unánimes. Los Caligaris, grupo musical de renombre, fueron destacados por su actuación en el cierre de la fiesta, mientras que los artistas locales también recibieron reconocimiento por su talento y profesionalismo.
Por último, el patio gastronómico se erigió como uno de los puntos más destacados de la fiesta, atrayendo a una gran cantidad de visitantes con sus food trucks y barras de tragos. Este espacio, por el que cada emprendedor debió abonar un canon de 600 mil pesos al Municipio, se convirtió en el centro de atención durante los cuatro días de celebración, demostrando que la Fiesta Nacional del Automovilismo fue, en muchos aspectos, “la fiesta de los food trucks”.
