El sudeste como eje estratégico del crecimiento de la industria nacional de papas fritas

McCain en Balcarce, y Lamb Weston en Mar del Plata, buscan reforzar el mercado ante el avance de productos provenientes de Europa y Asia.

El impulso industrial responde, en parte, a una preocupación creciente: si bien aún no hay una presencia masiva de papas fritas importadas en el mercado argentino, el sector mira con atención el avance de productos provenientes del exterior —en especial de origen chino— que ya se hacen visibles en mercados vecinos como Chile. Allí, las góndolas han comenzado a incorporar papas procesadas provenientes de Europa y Asia, lo que enciende las alarmas ante un posible efecto de derrame hacia Argentina, en un escenario con mayores facilidades para el contrabando y la importación de alimentos.
En este contexto, Balcarce se reafirma como un centro estratégico. La planta local de la multinacional canadiense McCain, instalada hace ya tres décadas, es la más grande de Sudamérica y una de las cuatro que la compañía tiene en la región. Desde su puesta en marcha en 1995, acumula inversiones por 320 millones de dólares, y planea incorporar otros 100 millones en los próximos cinco años. La expansión estará centrada en procesos de innovación y eficiencia, lo que permitirá incrementar la productividad de una planta que ya procesa 400.000 toneladas de papa fresca por año y produce más de 220.000 toneladas de papas prefritas congeladas.
Esta capacidad implica un ritmo de trabajo de más de 30 toneladas por hora. Además, aproximadamente el 40% de la materia prima proviene de producción propia sobre unas 2.400 hectáreas en la región, mientras que el 60% restante se abastece a través de productores locales, fortaleciendo así las economías regionales y generando un círculo virtuoso en la zona.
McCain abastece con su producción al 67% de los restaurantes del país, el 75% de las cadenas de hamburguesas y el 65% de los supermercados, con el 80% de sus ventas orientadas al sector gastronómico. Aunque Argentina representa menos del 5% del negocio global de la firma, en el Cono Sur se consolida como una pieza clave: el 65% de lo producido en suelo argentino se exporta —principalmente a Brasil— y el 35% restante abastece al mercado interno.
La planta balcarceña ha atravesado momentos complejos. Tras un marcado descenso del consumo en el primer semestre de 2024, hubo una leve recuperación entre julio y diciembre, aunque los efectos de la caída del turismo y el encarecimiento de servicios frenaron el repunte durante el verano. No obstante, la compañía mantiene su compromiso con el crecimiento local, con una mirada de largo plazo.
En paralelo, otra gran jugadora del sector avanza desde la costa atlántica. La firma Lamb Weston, de origen estadounidense, ultima detalles para poner en marcha su nueva planta en el Parque Industrial de Mar del Plata. Con una inversión inicial de 320 millones de dólares, se encuentra en etapa de pruebas y proyecta iniciar operaciones en octubre. Cuando esté a pleno funcionamiento, tendrá una capacidad de producción de 120.000 toneladas anuales de papas prefritas, junto a 4.200 toneladas de puré en escamas y 1.750 de fécula de papa. Esta planta generará unos 250 empleos directos y más de 4.000 indirectos.
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| Planta de Lamb Weston en Mar del Plata. |
Así, mientras el país enfrenta una apertura creciente a productos del exterior, Balcarce y Mar del Plata redoblan su protagonismo como capitales productivas en el mapa alimentario nacional. La sinergia entre industria, tecnología y productores locales permite no solo sostener empleo en momentos complejos, sino también abrir las puertas a una integración más fuerte con el mercado regional.

