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Balcarce ante un nuevo desafío electoral: entre la continuidad y el cambio

El 7 de septiembre se votará para saber cómo se renovarán 9 de las 18 bancas del Concejo Deliberante. Todos los detalles y todos los candidatos.

En la ciudad de Balcarce, donde la política local ha estado marcada por una supremacía del radicalismo durante más de una década, los próximos comicios legislativos del 7 de septiembre representan mucho más que una simple renovación de bancas. Se trata de un test para el oficialismo, que busca mantener su predominio en el Concejo Deliberante, pero también de una oportunidad para nuevas fuerzas que aspiran a alterar el mapa político tradicional. Con cinco listas compitiendo y un electorado que muestra signos de diversificación, estas elecciones podrían marcar un punto de inflexión en la dinámica institucional local.

Una década de dominio oficialista

El espacio que hoy se denomina Somos lleva más de diez años de victorias consecutivas en Balcarce. Sin olvidar el primer “batacazo” en 2013, desde las elecciones de 2015, cuando se impuso como Cambiemos con el 55.36% de los votos instalando en la jefatura comunal a Esteban Reino, ha mantenido una posición hegemónica que se refleja en los números: 57.85% en 2017, 58.58% en 2019, 61.13% en 2021 y 56.35% en 2023. Estas cifras, envidiables para cualquier fuerza política, han ido acompañadas de una participación ciudadana generalmente alta, aunque con fluctuaciones: desde el 82.09% de asistencia en 2015 hasta el 77.64% en 2023, con un mínimo del 70.84% durante la pandemia en 2021.

Sin embargo, detrás de estos porcentajes se esconden algunas tendencias reveladoras. Los votos en blanco, por ejemplo, han mostrado un comportamiento irregular pero con picos preocupantes: del 8.55% en 2015 bajaron al 4.93% en 2017, para luego escalar al 5.89% en 2019, alcanzar el 9.03% en 2021 y llegar al 12.1% en 2023. Esta progresión sugiere un creciente descontento o desinterés que podría manifestarse con fuerza en los próximos comicios, especialmente en el contexto actual de malestar social generalizado.

Los rostros de la contienda

La elección de este año presenta un interesante mix de trayectorias y caras nuevas. Por el oficialismo, Gonzalo Scioli busca renovar su banca tras asumir en 2021. Su perfil conocido tras haber gestionado dentro del Municipio representa la continuidad de un proyecto que, a pesar de las críticas in crescendo, ha sabido retener el respaldo en las urnas.

En la oposición, las alternativas son variadas. Sol Di Gerónimo, candidata por Fuerza Patria, intentará regresar al cuerpo deliberativo después de dos años de ausencia, mientras que Gabriel Petrucelli (Potencia BA) vuelve a candidatearse tras haber ocupado una banca entre 2013 y 2017. Sus trayectorias previas podrían atraer a votantes que buscan caras conocidas que no estén vinculadas al oficialismo actual.

Las nuevas apuestas también buscan acercarse al electorado. Ignacio Capeccio, candidato de La Libertad Avanza, intentará capitalizar el 21.68% obtenido en 2023, aunque ahora con el desafío de transformar ese voto de protesta en una alternativa de gobierno concreta. Martín Ruberto, por Valores Republicanos, completa el panorama como debutante absoluto en la política, representando un salto al vacío que algunos electores podrían estar dispuestos a dar.

El contexto que define todo

Más allá de las candidaturas, varios factores externos podrían inclinar la balanza. El cambio masivo de padrones, que afecta a más del 80% de los votantes obligándolos a sufragar en lugares diferentes a los habituales, podría generar confusión y desaliento. A esto se suma el clima de descontento nacional, que históricamente ha tenido su correlato en todas las elecciones.

La participación electoral será clave. Si se mantiene la tendencia a la baja (del 82.09% en 2015 al 77.64% en 2023), beneficiaría probablemente a las fuerzas mejor organizadas. Pero si el descontento se traduce en un aumento significativo de votos en blanco -superando incluso el 12.1% de 2023-, el mensaje sería claro: una parte importante del electorado ya no se siente representada por ninguna de las opciones disponibles.

¿Continuidad o cambio?

El 7 de septiembre, Balcarce no solo elegirá nueve concejales; definirá en cierta medida el rumbo político de los próximos años. El oficialismo local parte como favorito, pero deberá lidiar con el desgaste natural de más de una década en el poder. Las fuerzas opositoras, por su parte, tienen el desafío de presentarse como alternativas posibles para el año 2027, y no ser meros vehículos de protesta.

Los porcentajes de participación y de votos en blanco serán indicadores tan importantes como los resultados mismos. Reflejarán el estado de salud de la democracia en un momento donde, a nivel nacional, la política parece estar en crisis.

Una sola cosa es segura: aunque la historia reciente sugiera continuidad, en política nunca hay nada escrito. Y en septiembre, como en cada elección, serán los votantes quienes tengan la última palabra.

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