El difícil panorama de la panificación en Balcarce: inflación, impuestos y caída del consumo

En el programa “Balcarce Vox” que cada sábado emite FM Ebeneser, el ingeniero Juan Bodega, empresario del sector panadero, analizó el impacto de la crisis económica en el consumo de productos panificados en la ciudad. Con una trayectoria consolidada en el rubro, Bodega describió cómo el aumento de precios, la presión impositiva y la pérdida del poder adquisitivo están transformando los hábitos de compra de las familias balcarceñas.
Cambios en el consumo: menos facturas, más pan básico
Bodega destacó que los productos considerados secundarios, como facturas y postres, han registrado una caída significativa en su demanda. “Antes la gente compraba una docena de facturas; ahora pide tres o cuatro, o directamente prescinde de ellas“, explicó. En contraste, el pan básico mantiene su consumo, ya que sigue siendo un alimento difícil de reemplazar en la dieta diaria.
El empresario ilustró esta situación con un ejemplo cotidiano: “No es lo mismo comer milanesas sin pan que con pan. La diferencia impacta directamente en el bolsillo de las familias”. Sin embargo, advirtió un cambio en la forma de comprar: “Ahora la gente pide por monto —200 o 500 pesos— en lugar de pedir por peso, como se hacía antes“.
El peso de los costos fijos y los impuestos
Uno de los factores fundamentales que afectan el consumo es el incremento constante en los gastos fijos, especialmente en servicios públicos. Bodega señaló que, después de pagar luz, gas y otros servicios, el dinero disponible para alimentos se reduce cada vez más. “Si los impuestos a los servicios —que representan cerca del 30%— fueran menores, las familias tendrían más capacidad de compra”, afirmó.
En este sentido, propuso eliminar o reducir estos gravámenes para aliviar la presión sobre los ingresos familiares. “Los impuestos y la inflación van de la mano, y juntos reducen el poder adquisitivo”, agregó.
Efectos en la producción y el empleo local
La caída en el consumo también tiene consecuencias directas en el sector productivo. Bodega explicó que, al reducirse las ventas, las panaderías contratan menos personal y compran menos materia prima, generando un efecto dominó que perjudica a toda la cadena.
Además, destacó la desventaja competitiva frente a productos importados debido a la alta carga impositiva local. “En Uruguay, el IVA es del 8% al 10%, mientras que aquí llega al 21%. Esa diferencia hace inviable competir en igualdad de condiciones“, sostuvo.
Frente a la necesidad de mantener precios accesibles, algunas panaderías optan por reducir la calidad de los insumos, como usar margarina más económica en lugar de manteca. Bodega comparó la situación con “estar en medio del mar con un salvavidas pequeño”, luchando por mantenerse a flote en un contexto económico adverso.
Un llamado a las autoridades
El empresario hizo un reclamo a la clase política y a las autoridades locales para que revisen ordenanzas y simplifiquen trámites que afectan a comerciantes y productores. También criticó la falta de contraprestaciones claras por tasas como la de seguridad e higiene, que representan un gasto significativo sin beneficios tangibles para los negocios.
A nivel macroeconómico, Bodega compartió una idea provocadora: que los trabajadores reciban su salario bruto íntegro y decidan cómo gestionar sus aportes previsionales. Sin embargo, reconoció que esta propuesta choca con la realidad del sistema actual.
Finalmente, expresó su preocupación por la situación de los jubilados, cuyos ingresos no se ajustan a la inflación, y pidió medidas concretas para aliviar la presión fiscal sobre los servicios básicos y el consumo.
