A pocos días de la asunción de los nuevos concejales, la definición de quién presidirá el HCD genera tensiones en todos los espacios políticos. El concejal peronista explicó la “tradición de 40 años”.

El 10 de diciembre próximo, cuando asuman los nueve concejales electos el 7 de septiembre pasado para completar la renovación de la mitad del Honorable Concejo Deliberante (HCD), la “rosca política” de Balcarce enfrentará una definición que, aunque no se habla abiertamente, está generando tensiones dentro de todos los espacios políticos: quién presidirá el cuerpo legislativo.
La elección del presidente del HCD se da a través del voto de los concejales. No está reglamentado ni establecido quién debe ser, pero desde hace cuatro décadas existe un acuerdo tácito que ahora parece estar en jaque. Y es justamente el concejal Martín Pérez, del bloque Frente de Todos, quien en declaraciones a Puntonueve expuso su posición sobre un tema que, según reconoce, “está en discusión y no entiendo cuál es el motivo“.
Un acuerdo de 40 años que refleja la voluntad popular
La historia de este acuerdo se remonta a 1983, cuando se restauró la democracia. En esa oportunidad, aunque el radicalismo ganó en Balcarce, “a través de una negociación, un acuerdo entre el justicialismo, el MID en ese momento y la Unión Vecinal, se eligió un presidente que no era del radicalismo, que era quien había ganado, que en este caso fue la Unión Vecinal y en la persona de Alberto Paciaroni“, recuerda Pérez.
Pero fue desde 1985, en la elección legislativa de ese año, cuando se consolidó el criterio que rige hasta hoy: “se acuerda, entre los distintos bloques, que quien gana la elección preside el Concejo Deliberante. Es decir,
quien gana la elección propone quién va a ser el presidente, aunque no sea del mismo espacio”.
Pérez fue enfático al explicar que este mecanismo no es caprichoso: “No es una cuestión de tradición o una cuestión de tiempo que se ha venido dando así. Es una cuestión de reflejar lo que la gente manifiesta en las urnas. No es lo mismo perder que ganar una elección, por lo tanto, consideramos que quien gana la elección es quien ha tenido respaldo mayoritario de la gente y es quien debe presidir el Concejo”.
La coherencia en la derrota
El concejal asegura que puede hablar con autoridad sobre este tema. Durante su trayectoria, dijo que tuvo “la suerte, la oportunidad y el honor, de haberlo
presidido tres veces“, pero también conoció el otro lado de la moneda: “cuando nos tocó perder, tanto con Gabriel Petruccelli en su momento, como con Esteban Reino en el 2013 durante la gestión de José Enrique Echeverría, le dimos la presidencia tanto a Petruccelli como a Reino, y fue aceptado porque era lo que realmente considerábamos que había que hacer”.
En 2013, incluso, el oficialismo peronista cedió tanto la presidencia del Concejo Deliberante como la del Consejo Escolar, “porque considerábamos la voluntad de la gente había sido esa y tenía que reflejarse de alguna manera”.
La situación actual: ganó La Libertad Avanza
Aplicando ese mismo criterio a las elecciones de septiembre, Pérez es claro: “En este caso, el radicalismo, o el oficialismo, digamos, porque no sé si son radicales o del PRO, son de todo un poco, ha perdido la elección y me parece que quien debería poner el presidente del Concejo es La Libertad Avanza. Más allá de que nos guste o no, que lo comparta o no, creo que es lo que se debería hacer“.
El concejal aclara que opina a título personal, ya que no estará presente el 10 de diciembre cuando se defina la presidencia: “Es mi opinión, ni siquiera la del bloque, pero bueno, creo que
corresponde seguir con esa metodología de reflejar en la elección del presidente lo que la gente ha manifestado en las urnas”.
Según su visión, mantener este acuerdo es “seguir sosteniendo la palabra y sosteniendo el acuerdo, que vuelvo a repetir, esto no es algo que esté escrito, sino que es un acuerdo, se trata de sostener el fundamento. Y el fundamento es que uno refleja en la presidencia del Concejo Deliberante el resultado de la elección. Y el resultado de la elección es lo que la voluntad de la gente quiso”.
Las negociaciones detrás de escena
Aunque Pérez admite no haber tenido “charlas oficiales” por su próxima salida del cuerpo, está al tanto de los movimientos: “Creo que el Departamento Ejecutivo está operando para tratar de volcar alguna voluntad para que lo acompañen y tener la presidencia de ellos. Eso creo que está ocurriendo, lo que no significa que vaya a suceder ni sé tampoco en qué condiciones lo están planteando”.
Además remarcó la contundencia del resultado electoral: “
Los radicales han perdido 6 mil y pico de votos en dos años. Eso les debería llamar la atención“, señala Pérez, quien considera que “el Departamento Ejecutivo debería tener la grandeza suficiente como para reconocer el resultado electoral”.
Y se mostró duro con la estrategia que, según percibe, está desplegando el oficialismo: “Lejos de querer sostener a través de negociaciones, que le hacen muy mal a la política, lejos de sostener con negociaciones una presidencia, lo que deberían hacer es cederla como corresponde a quien ganó, y reflexionar para adentro qué es lo que han hecho mal en estos dos años para perder más de 6 mil votos, que no son pocos“.
Los números y el poder del voto doble
La nueva composición del Concejo será de ocho votos para el oficialismo (radicalismo/PRO) y diez para la oposición. Esta distribución hace que la presidencia cobre especial relevancia por una particularidad: “En caso de empate es quien define. Esa es la única ventaja que tiene en esta situación: primero vota de manera simple, y en caso de empate ahí vuelve a votar el presidente, por eso se dice que es voto doble, pero en realidad no es voto doble. El presidente desempata en caso de empate“, explica Pérez, haciendo referencia al caso emblemático de Julio Cobos con la resolución 125.
En términos prácticos, esto significa que “el tener la presidencia le significaría estar a un voto de poder empatar 9 a 9 y desempatar, mientras que si no tuviese la presidencia estarían a 2 votos, estarían 10 a 8. Entonces eso en alguna medida lo beneficiaría al oficialismo”.
Sin embargo, Pérez relativiza esta ventaja: “De todas maneras siguen estando en minoría, y tienen que convencer a alguien de otro extracto político, de otro partido político, de otro bloque, para que vote con ellos“.
¿Quién puede ser presidente?
Sobre el mecanismo de elección, Pérez aclara que La Libertad Avanza tendrá cinco concejales para elegir y “cualquiera de ellos puede ocupar la presidencia. No necesariamente tiene que ser quien encabezó la lista de concejales”. E incluso va más allá: “pueden proponer a alguien que no sea del mismo partido”. El proceso es simple: “se le da la posibilidad al que gana de que proponga al presidente. Puede ser cualquiera de los 18 concejales. Se pone a consideración, se pone a votación y por mayoría se elige quién es”.
Exceptuando la definición ante un empate durante una votación, explicó que el rol del presidente del HCD básicamente “es el de representar al legislativo local de manera institucional en cada acto público”.
Un Concejo más dialoguista
Más allá de la definición sobre la presidencia, Pérez vislumbra cambios en la dinámica del cuerpo, con la pérdida de la mayoría del radicalismo: “Con la nueva conformación veo un Concejo mucho más participativo, mucho más dialoguista de lo que ha sido hasta ahora, porque hasta ahora realmente el oficialismo nos ha tirado por la cabeza la mayoría de las decisiones en cada oportunidad que ha podido“.
Como ejemplo, y a colación de la apresurada aprobación por la mayoría oficialista del Presupuesto para el año que viene, menciona que “han aumentado las tasas en forma discrecional a criterio de ellos, sin dar ningún debate de cómo hacer esos aumentos. De hecho, lo que se está pagando hoy de tasa es producto de eso. Y bueno, ahora va a tener que negociar”.
La polémica por el Presupuesto
Otro ejemplo que menciona Pérez como mecanismo del radicalismo durante la última década es la reciente aprobación del Presupuesto 2026, algo que considera irregular en sus formas: “Es la primera vez que se aprueba antes del 10 de diciembre”.
Destaca la contradicción: “
Durante 10 años el oficialismo presentó el Presupuesto fuera de término, pidiendo prórrogas. Este es el primer año que lo presentan en tiempo y forma, y que lo aprueban antes del 10 de diciembre. ¿Por qué es eso? Bueno, porque tienen la mayoría hasta del 10 de diciembre”.
Y aunque reconoce que probablemente su sector hubiera hecho lo mismo de haber sido gobierno, marca una diferencia sustancial: “
hubiéramos tenido en cuenta a aquellos que fueron electos y los hubiéramos citado para que opinen, al menos, sobre el Presupuesto que presentábamos. Más allá de que se votase con la mayoría”.
El resultado es que los nuevos concejales se encontrarán el 10 de diciembre “asumiendo con un Presupuesto ya aprobado, sin posibilidad de opinar, sin posibilidad de meter algún tipo de obra, sin posibilidad de nada. Ya está el Presupuesto aprobado y con eso se van a manejar en todo el año“.
Una definición que marca el rumbo
“Yo creo, y lo digo con autoridad porque lo hemos hecho y lo hemos respetado, que no se debería ni discutir esto“, concluye Pérez sobre la cuestión de la presidencia del HCD.
Mientras los días pasan y el 10 de diciembre se acerca, la definición sobre quién presidirá el Concejo Deliberante se presenta como la primera prueba de la nueva configuración política de Balcarce. Una prueba que, según la visión de Pérez, no debería ni siquiera existir si se respeta un acuerdo que lleva 40 años en pie y que tiene un fundamento simple pero poderoso: reflejar en las instituciones lo que la gente decidió en las urnas.