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A días de la asunción, sigue la incertidumbre por la presidencia del Concejo Deliberante

Con la renovación de la mitad del cuerpo legislativo y la pérdida de la mayoría absoluta por parte del oficialismo, las negociaciones políticas se intensifican en un escenario inédito.

Faltan menos de siete días para la asunción de los nuevos concejales electos en septiembre, y aún no hay definición sobre quién conducirá el Honorable Concejo Deliberante (HCD) de Balcarce durante los próximos dos años. Lo que históricamente se resolvía como un trámite preacordado se terminó convirtiendo en una negociación tensa, con matices dignos de un “culebrón” con gritos y acusaciones incluidos, observada con atención por todos los sectores políticos locales.

Desde el oficialismo —encabezado por el radicalismo, pero integrado también por una parte del PRO— sostienen que cuentan con los apoyos necesarios para conservar la presidencia, actualmente ejercida por Agustín Cassini. Sin embargo, el desafío es mayor que en períodos anteriores: a partir del 10 de diciembre, el bloque que responde al Ejecutivo municipal dispondrá de solo 8 de las 18 bancas, por lo que ya no poseerá mayoría absoluta. Esto implica que, para retener la conducción del cuerpo, habría logrado algún tipo de acuerdo con integrantes de la oposición.

En este escenario, el radicalismo aparece como el bloque más cohesionado frente a una oposición dividida, integrada por sectores del peronismo y La Libertad Avanza. En este último también gravita el otro sector del PRO, los disidentes de la gestión municipal. Fracturas internas y disputas cruzadas parecen estar debilitado la capacidad de articulación de los sectores no oficialistas, otorgando al radicalismo una ventaja táctica en las conversaciones.

En este contexto, la mirada se focaliza en Gabriel Petruccelli, quien ingresará al Concejo como único representante de Potencia BA. Conocido por sus aspiraciones a cargos ejecutivos en el mediano plazo, su postura se convirtió en un factor cuyo voto por la presidencia podría inclinar la balanza en una definición que, por primera vez en años, no responde a una lógica mayoritaria, sino a un equilibrio precario entre acuerdos y disensos.

La ceremonia de asunción está prevista para el miércoles 10 de diciembre, a las 10:00, en el recinto del Concejo Deliberante. Ese mismo día, tras la jura de los nueve ediles que completarán la renovación del cuerpo, se oficializará la nueva presidencia. El resultado no solo definirá quién ocupará el cargo, sino que sentará las bases de la dinámica política local para los próximos dos años: un período marcado por la ausencia de mayorías claras y por la necesidad de construir consensos en tiempo real.

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