Despidos y conflicto en una petroquímica de Quilmes: 65 trabajadores quedaron en la calle
La planta permanece paralizada por tiempo indeterminado, y advierten sobre un intento de flexibilización laboral y recorte de derechos.

Una petroquímica multinacional, ubicada en el partido bonaerense de Quilmes, despidió a 65 trabajadores, en una decisión que generó fuerte rechazo entre el personal y derivó en un conflicto gremial que mantiene la planta paralizada por tiempo indeterminado.
Según manifestaron desde la empresa Sealed Air, la medida responde a una readecuación de la rentabilidad para alinearla con las tasas de ganancia que la firma registra en otras sedes de la región. Sin embargo, los propios trabajadores y delegados aseguran que no existen problemas de ventas ni de producción, y denuncian un intento de flexibilización laboral.
El conflicto no es nuevo, hace apenas dos meses, la compañía ya había reducido su plantel en 97 personas, que se desvincularon a través de un esquema de retiros voluntarios. En ese marco, se encontraba en elaboración un acuerdo entre las partes para establecer nuevas condiciones de trabajo, pero desde el gremio aseguran que la empresa decidió romperlo de manera unilateral.
“En ese contexto se venía trabajando un acuerdo para encauzar la situación y lo rompieron. Ahora la empresa está parada por tiempo indeterminado y nos piden que levantemos el paro para volver a sentarnos a hablar, pero ya hubo tiempo de sobra para eso. Apuntamos a que esto se encauce”, explicó Pablo, uno de los referentes del conflicto.
En la misma línea, Alfredo, otro de los trabajadores, fue contundente: “La empresa no tiene problemas de ventas, están importando bolsas, se prepararon para este escenario. Lo que buscan es que trabajemos más y ganemos menos. Quieren tocar el convenio, los sueldos y los premios, y no lo vamos a permitir. Hasta hace una semana se trabajaba normalmente y la empresa tiene un mercado enorme”.
El impacto de los despidos también se refleja en los testimonios personales. Hugo expresó angustiado: “Hace 32 años que trabajo en esta empresa, dejando la sangre y la piel como todos mis compañeros. Mandaron los telegramas el 30 de diciembre. Tengo un hijo discapacitado, destruyen a la familia”.
“Trabajamos como trabajamos y la empresa ganó plata como ganó durante la pandemia. Siguen ganando plata y ahora nos quieren a todos en la calle. No lo puedo creer”, subrayó.
Mientras continúan las medidas de fuerza, los trabajadores reclaman la reincorporación de los despedidos, el respeto del convenio colectivo y la reapertura de una negociación que no implique pérdida de derechos laborales.
Fuente: Minuto Uno
