¿A dónde lleva la disputa del PJ bonaerense?

La disputa del PJ bonaerense funciona como un eje clave para discutir lo que sucede actualmente con el movimiento peronista, que se encuentra caminando hacia su reordenamiento. La elección del partido es otro capítulo de una historia que retrata el retroceso de La Cámpora como organización principal del peronismo. Frente a eso está el Movimiento Derecho al Futuro, que retoma los errores y, a partir de ellos, traza una hoja de ruta para retomar las discusiones que el sector tiene que dar.
Si bien puede parecer una disputa mínima, la renovación de autoridades definirá cómo va a seguir el peronismo en los próximos meses. Frente a un Gobierno nacional que tiene debilidades pero se mantiene de pie, el peronismo debe afrontar esta etapa de disputa para sellar de una vez el pasado y mirar de cara al futuro.
En esta disputa nadie quiere perder poder. Sin embargo, La Cámpora reacciona rápidamente porque el poder ya lo perdió hace tiempo. Hoy el MDF traza un plan que incluye sectores que el camporismo dejó relegados y los incorpora en un proyecto más amplio. Frente a la organización de Kicillof, que no para de sumar, el miedo del camporismo se acrecienta por no perder lo que tiene.
El escenario se dio de esta manera: Kicillof pide más representación para el MDF en el PJ, siendo que es el gobernador de la Provincia y el referente actual con mayor proyección. A eso, La Cámpora no reacciona bien, porque es un síntoma que tienen y que los llevó hasta acá: la mezquindad.
Los intendentes del interior de la Provincia son clave para entender el escenario, porque La Cámpora es fuerte en el conurbano, pero en el interior apenas cuenta con un par de intendentes, lo que demuestra una falta de diálogo que se fue acrecentando con el tiempo. El diálogo y el consenso con la militancia de todo el territorio es clave, y Kicillof entiende eso.
A raíz de esta lectura, Kicillof mantiene un estrecho diálogo con los intendentes que lo acompañan e incluso los hizo participar internamente en la discusión por el escenario de las elecciones del PJ bonaerense. Los referentes del MDF, entre ellos Carlos Bianco, mantuvieron reuniones seccionales para hacer parte de la disputa a los jefes comunales.
Ahora, La Cámpora se agarra de los años de gloria para recordar cómo llegaron hoy al poder. Sin embargo, las decisiones del presente esperan que el movimiento las retome, las resignifique y las use como bandera para volver a conquistar a las bases, que nunca pararon de militar.
El ejemplo más vívido son las mismas palabras de la presidenta del Instituto Cultural, quien llamó a que sea un Kirchner quien ocupe ese lugar. En el imaginario de La Cámpora no existe lugar para otra organización que pueda tener más proyección que ellos. A contracara, está el MDF, que tiene como emblema convocar a todas las bases y enfrentar a Milei.
Se podría decir que, aunque faltan millas para llegar a un escenario de disputa con Milei donde el peronismo sea fuerte, el gobernador convoca a las organizaciones que se vieron relegadas por los manejos de una vieja política.
La disputa del PJ pone todo en retrospectiva. Kicillof ya había dicho que no le interesaba ocupar el lugar de la presidencia del partido. Sin embargo, la propuesta pública de parte de Máximo Kirchner fue que él, en vez de Verónica Magario, sea el propio gobernador quien ocupe esa silla.
Eso pone entre la espada y la pared al mandatario, porque si no acepta van a decir que la decisión recae en él o que nada le viene bien. Sin embargo, la propuesta no responde a la demanda que hace el MDF: sólo sirve como una jugada para dejarlo en una posición incómoda. Ahora que la propuesta está sobre la mesa, sólo queda esperar la respuesta de Kicillof.
La interna hay que verla como una oportunidad. Este es el momento en el que La Cámpora tiene que sumar fuerzas al Movimiento Derecho al Futuro y no sentirse relegada a un segundo lugar. El mundo ya no es el que conocíamos cuando gobernaba Cristina Kirchner; es momento de pensar cómo van a transformarse, resignificando el pasado y puliendo errores.
El escenario, cuando se termine de definir la lista, dejará una premonición para los próximos meses. O La Cámpora se termina de distanciar completamente y la interna se definirá en las urnas, o llegan a una unidad. El escenario ideal es dejar asperezas y mezquindades de lado, de ambas caras de la moneda, y empezar a convocar a una discusión más amplia.
La reforma laboral, la discapacidad, los jóvenes, el empleo que cae, las empresas que se desploman: todo está dado para que el peronismo discuta su identidad y su proyecto, y ponga fin a una disputa que no tiene ni pies ni cabeza.
Ahora, a la pregunta ¿a dónde lleva esto? Sin dudas, a un lugar mejor. El cambio se está dando. Kicillof ya comenzó el camino de reconstrucción del movimiento. Esta interna reordenará cómo sigue el vínculo entre las dos organizaciones más grandes del peronismo. Resulta necesaria para entender que las diferencias tienen que existir y que, si es necesario llevarlas a una interna, que así sea. De lo que no queda duda es que el aire está cambiando: La Cámpora se achica y el MDF sólo piensa en seguir adelante.
Fuente: Código Baires
