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Tregua del cielo en La Barrosa: tras 16 horas de lucha, la lluvia frenó el voraz incendio

Más de 35 bomberos combatieron las llamas en la ladera de la sierra desde la tarde del sábado. El fuego se habría originado por tareas de limpieza en un predio privado.

El alivio llegó finalmente desde lo alto. Eran las 10:15 de la mañana de este domingo cuando las primeras gotas de lluvia empezaron a caer sobre la sierra La Barrosa, sellando el destino de un operativo que mantuvo en vilo a Balcarce desde ayer. Para ese entonces, el cuerpo de Bomberos Voluntarios ya acumulaba una jornada de trabajo extenuante que había comenzado el sábado a las 18:00.

El foco inicial se detectó en un campo perteneciente a la familia Echeverría, sector donde actualmente se ejecutan obras para un futuro barrio privado. Según las primeras informaciones, el desastre se desencadenó a partir de quemas vinculadas a la limpieza del terreno. Lo que empezó como un intento controlado terminó desbordándose: un pequeño foco se convirtió rápidamente en un “hilo de fuego” que, impulsado por el viento, comenzó su ascenso imparable por la ladera.

Una noche de despliegue y logística

El combate contra las llamas movilizó a más de 35 efectivos. El terreno, caracterizado por su geografía irregular, dificultó el acceso de las dotaciones, obligando a los servidores públicos a diseñar distintas líneas de ataque para frenar el avance del fuego. Como punto neurálgico del operativo se utilizó el Club Teléfonos, que funcionó como base logística para el recambio de personal y la coordinación de tareas.

A pesar de que se puso a disposición un helicóptero del Operativo Sol para brindar apoyo aéreo, el grueso de la batalla se dio cuerpo a cuerpo en el monte. Tras una breve pausa operativa a la medianoche para reorganizar fuerzas, los bomberos retomaron las tareas en la madrugada del domingo, enfrentándose a un escenario que solo dio brazo a torcer cuando el clima cambió a favor de los rescatistas.

El reclamo de la comunidad

Más allá de la labor heroica de los bomberos, el incendio reavivó el malestar social. Vecinos del barrio La Movediza alzaron su voz para denunciar la desprotección del patrimonio natural de la zona. Las críticas apuntan directamente a la falta de supervisión oficial sobre los trabajos de desmonte y limpieza en predios privados, señalando que estas prácticas ponen en riesgo constante el ecosistema serrano.

Finalmente, el esfuerzo profesional y el compromiso de los voluntarios, sumado al aporte providencial de las precipitaciones, permitieron contener una situación que amenazaba con pasar a mayores. El fuego se apagó, pero la discusión sobre el cuidado de las sierras sigue más encendida que nunca.

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