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Milei interviene el Indec, dibuja los números y culpa a las elecciones por la crisis

Frente a la suba de precios el gobierno mete mano en el IPC para que al menos en la estadística la inflación no se note tanto.

Cuando a mediados de este mes se conozca el índice de inflación de enero, los datos que presentará el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), serán dignos de ser exhibidos en alguno de los grandes Museos de arte surrealista del mundo, como el Centro Pompidou de París o el Teatro Museo Dalí de España, porque no habrá datos ni estadísticas, sino un gran dibujo que tiene una única intención, mantener un medición distorsionada que le permita al gobierno de Javier Milei sostener su relato sobre la desaceleración y caída de la suba de precios, muy a pesar de que la realidad muestra una cosa totalmente distinta.

Según el Jefe de Gabinete y todavía vocero presidencial, Manuel Adorni, el nueve índice hubiera dado cifras por debajo de las del mes de diciembre y apenas unas décimas por encima de los resultados que se obtendrían manteniendo el sistema actual.  Sin embargo los técnicos del Indec y varias consultoras privadas reconocieron que con una mayor ponderación de los servicios en la metodología utilizada, y teniendo en cuenta los aumentos mensuales de tarifas, es prácticamente imposible que el cambio muestre números a la baja.

El propio Adorni reconoció que pretenden sostener la distorsión que genera la escasa consideración de servicios como luz, gas, internet y telefonía móvil, en el índice actual bajo el argumento de que el gobierno quiere darle a los argentinos la posibilidad de comparar de manera correcta y con un mismo sistema las mejoras en la economía cotidiana.  “Si cambiábamos el método y la inflación bajaba iban a decir que dibujamos los números”, disparó el hombre del implante capilar en varias entrevistas.  La realidad es que el gobierno elige mentir de forma deliberada, reconociendo que utiliza un método obsoleto y con el único objetivo de seguir dibujando una realidad alternativa.

La intervención del Indec es tan evidente que el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, adelantó esta semana los números que va a dar el índice de inflación con una seguridad abrumadora.  Casi como si el mismo hubiera elegido los materiales, la tela y fundamentalmente el motivo de la obra de arte que la gestión libertaria va a presentar.  Como si de jugar a “Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”, Javier Milei dibuja los números mientras mantiene firme su acusación contra el kirchnerismo por hacer exactamente eso durante el paso de Guillermo Moreno al frente de la Secretaría de Comercio Interior.

Hace 8 meses que la inflación sube.  La insólita explicación oficial fue que el fenómeno se debió al proceso electoral del año pasado.  O sea, digamos, que al final la inflación no era en todo momento y lugar un fenómeno estrictamente monetario, sino que tiene otras causas.  En este caso, y siempre según la explicación del gobierno, los precios se mueven de acuerdo a las características de un proceso electoral.   En rigor de verdad las proyecciones de consultoras privadas y algunos trascendidos desde el propio Indec, dan cuenta de una inflación para enero cercana al 3,5% si se ponderan correctamente los consumos de servicios, pero Milei necesita si o si que el año comience con un descenso estadístico, para no enchastrar sus negociaciones con los gobernadores aliados por las reforma laboral, las privatizaciones y el mayor ajuste en el Estado.

La verdad (y el precio) de la milanesa

El Indice de Precio al Consumidor (IPC) que hoy publica el Indec se construye a partir de una canasta de bienes y servicios representativa del gasto de los hogares, donde cada rubro tiene un peso específico según encuestas de consumo antiguas, tanto que internet y la telefonía celular casi no tienen incidencia. Esa estructura hace que alimentos y bebidas expliquen cerca de un cuarto del índice, mientras que vivienda, servicios públicos y transporte ocupan un lugar bastante menor. El resultado es un indicador más sensible a los movimientos de precios de bienes que a los aumentos en tarifas y servicios.  O, dicho de otro modo, el método considera que la mayoría de los argentinos gastamos menos del 10% de nuestros ingresos en luz, gas, agua, internet, teléfono y servicios de streaming.

El nuevo índice que estaba listo para implementarse actualizaba esa canasta con datos de la Encuesta de Gastos de los Hogares 2017/2018, incorporando cambios en los hábitos de consumo y un mayor peso de los servicios. En términos concretos, vivienda, agua, electricidad y gas pasaban de alrededor del 9% al 14,5% de la canasta, y transporte de cerca del 11% al 14,3%, mientras que alimentos bajaban de aproximadamente 27% a 22,7% y vestimenta de 9,9% a 6,8%.

La consecuencia estadística es directa: con ponderaciones más altas en servicios y transporte, en un escenario donde esos rubros suben por encima del promedio, el índice general tendería a mostrar una inflación más elevada que la que surge del esquema actual. No porque los precios aumenten más, sino porque los componentes que más suben tendrían mayor incidencia en el cálculo final. Esa es la diferencia de fondo entre ambas metodologías y uno de los motivos por los cuales el Gobierno optó por postergar el cambio.

La salida de Marco Lavagna se dio en medio de las presiones para no implementar los cambios y las versiones de los medios adictos al regimen libertarios fue que el funcionario fue “echado” porque a instancias de Sergio Massa preparaba un nuevo índice para perjudicar al gobierno. Simplemente se les pasó que al titular del Indec lo eligió el propio presidente y lo sostuvo en el cargo durante mas de dos años, regalado y con moño para que le haga una zancadilla.  Explicación que solo un liertario se podría tragar.

Cuando se conozcan los datos de enero, el Indec no va a mentir sino que va a utilizar una escala que ya no sirve, somo si en la estación de servicio pidiéramos 10 kilos en lugar de litros de nafta, o al panadero le quisiéramos comprar un octavo de metro cúbico de facturas.  La obra surrealista por ahora seguirá difundiéndose como dato científico. Los museos tendrán que esperar un rato mas.

La imagen de este artículo fue creada con IA.

Fuente: Código Baires

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