A 36 años de la tragedia que marcó el fin del TC en Necochea

La tragedia marcó el final de la vecina ciudad de Necochea dentro de los circuitos programados para el Turismo Carretera.

El circuito semipermanente Benedicto Campos de Quequén, donde se celebraba la carrera, ya había sido objeto de controversia desde el principio. Los pilotos habían advertido sobre las deficientes condiciones de ciertos sectores del trazado, especialmente la calle Las Heras. Caparrós mismo expresó su preocupación antes del accidente, calificando de “locos” a quienes los obligaban a competir en esas condiciones.
La tragedia ocurrió en la avenida Almirante Brown, 400 metros antes de la rotonda que enlazaba con la ruta 88. La rueda delantera izquierda del Dodge azul número 4 de Caparrós se reventó, haciendo que el auto se desviara hacia la izquierda sin ninguna barrera efectiva entre la pista y los espectadores.
Tras impactar contra una casa rodante, un auto estacionado y una carpa, el vehículo dio cinco vueltas, causando la muerte de 12 personas, incluido el acompañante de Caparrós, Alberto Belloli. Caparrós fue trasladado a la Ciudad de Buenos Aires con graves lesiones, incluyendo un traumatismo craneal agudo y la fractura del maxilar superior.

A pesar del clamor público por la suspensión de las carreras del Turismo Carretera, la ACTC decidió continuar con la temporada 1988. Sin embargo, fue recién en 1997, después de más accidentes fatales, que la ACTC decidió abandonar definitivamente las competencias en ruta y trasladarse exclusivamente a autódromos.
