“En La Brava hay al menos 9 hectáreas de tierras públicas usurpadas”
La Asociación Civil para el Fomento y la Protección del Paisaje Laguna Brava, lo que inicialmente en 2004 era un grupo de vecinos autoconvocados de Villa Laguna Brava movilizados por la necesidad y convicción de cuidar y proteger “su lugar en el mundo”, desde 2018 quedó establecida formalmente con su personería jurídica tras haberse dictado la ley de Paisajes Protegidos. La institución es presidida por Cristian Iván Villarreal Martínez.
Según explicó Villarreal, el denominado “espacio público” es actualmente el único acceso gratuito, con una extensión de menos de una hectárea. Así fue dictaminado mediante una sentencia judicial en el año 2005, y ratificado en 2006 por la Corte Suprema de Apelaciones bonaerense y en 2008 por la Corte Suprema de Justicia. Tal como indica la resolución, allí hay un espejo de agua (la laguna) en la parcela denominada “333 E”, de dominio público provincial, con una extensión de 460 hectáreas.
Terrenos usurpados
Villarreal indicó que si bien hay una institución que tiene un permiso de la Municipalidad de Balcarce, existe otro sector de aproximadamente nueve hectáreas con tierras que están usurpadas, y agregó que “no hay habilitación de ningún tipo”.
Para intentar regularizar esta situación, desde la asociación siguen reclamando tanto a la Provincia como al Municipio, que se tomen cartas en el asunto y generen la situación para que, “si es territorio de dominio público provincial, los habitantes de la provincia puedan acceder en forma gratuita o bien con un canon mínimo”, como ocurre en cualquier paisaje protegido o reserva natural.
El presidente de la institución expresó que más allá de estar de acuerdo con la gente que pide un acceso libre, gratuito e irrestricto, “se necesita un control para la preservación del medio ambiente“. Al respecto mencionaron que quince días atrás en una jornada de limpieza del pequeño espacio público se recolectaron 400 kilos de basura. “Si bien el acceso debe ser para todos, máxime en un lugar que pertenece a la provincia, debe haber un control de alguna especie”, dijo Villarreal.
En tanto la zona denominada “cola de la laguna”, sobre el sector sudeste del espejo de agua, es constantemente observado ya que “un fuego mal pagado por un asado, por ejemplo, provocaría un incendio donde se encuentran los nidales y debería estar preservado, además de la posibilidad de que se incendie la sierra contigua”, indicaron agregando que “si el sector público va a estar alambrado podría tener un guardaparque para que se pueda garantzar la preservación del lugar”.
Consultado acerca de reclamos que se hubieran realizado al Municipio de Balcarce con el objeto de poder controlar el buen uso de los espacios públicos, Villarreal aseguró que les contestan que es tierra provincial y que “se tiene que hacer cargo la provincia de este control“.
Por otro lado, desde la asociación adelantaron que esta semana estarán llegando funcionarios de Tierras de la Provincia a realizar una inspección, y esperan que a la brevedad el Municipio se sume a las labores de cuidados de La Brava.
Deforestación y medio ambiente
Otro de los temas que genera gran preocupación es la importante tala de árboles y desmontes que se vienen registrando en la Villa, los que según explicaron están “autorizados precariamente por el Municipio, aunque sin control“. La institución entre sus constantes reclamos continúa pidiendo que, dada la distancia y lo engorroso de hacer inspecciones a 30 kilómetros de la ciudad, los miembros de la asociación civil sean tenidos en cuenta como nexo para esos controles.
- Proteger las cuencas hidrográficas y los suelos.
- Colaborar con la regulación del clima.
- Proveer recursos y materias primas, alimentos y medicinas.
- Contribuir al control biológico de plagas y enfermedades.
- Brindar el marco ideal “in situ” para la investigación científica, la educación y la capacitación ambiental.
- Permitir el desarrollo de actividades turísticas y recreativas sustentables que habilitan el desarrollo social y económico local y regional.
- Proporcionar valores culturales, emocionales y espirituales obtenidos de las relaciones del ser humano con los ecosistemas.
- Constituir escenarios de integración de la conservación de la biodiversidad con su uso sostenible.







