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La papa número 100 se cocinó en Balcarce: así cerró Armando Esquivel su fenómeno viral, entre surcos y sierras

El influencer Armando Esquivel eligió un campo papero de nuestra ciudad para filmar el broche de oro de su serie “100 formas de hacer papas”, que conquistó a más de 7 millones de personas. Aquí se gestó el final de una historia que comenzó con desempleo, pasó por España y volvió —como las mejores papas— a la tierra que la vio nacer.

No fue en un estudio, ni en una cocina de diseño. Tampoco en un set montado para la ocasión. El video número 100 —el más esperado, el más simbólico— se filmó al pie de las sierras de Balcarce, entre surcos verdes y bolsas de arpillera abiertas al sol. Allí, Armando Esquivel (@armandococinando) hervía papas con sal, pimienta y aceite de oliva, como si cerrara un círculo: de la tierra al plato, del campo a la pantalla.

“A veces, la papa no necesita nada más: hervirla y agregarle sal, pimienta y aceite de oliva. Así de fácil”, escribió al subir el video. Pero ese gesto sencillo —tan nuestro, tan balcarceño— encerraba una historia de dos años y medio, dos países, decenas de recetas y un giro inesperado: un exprofesor de lengua y literatura de Bahía Blanca, desempleado en 2022, hoy es un fenómeno digital con casi 5 millones de seguidores en TikTok y una huella imborrable en las redes.

La serie “100 formas de hacer papas” nació casi por impulso, cuando Armando, a punto de emigrar a España con su pareja, decidió “tirarse a la pileta” y probar suerte en lo digital. “Si había podido anotar 50 recetas en una hoja, tenía que haber 100”, confiesa entre risas. No sabía entonces que ese número ambicioso —y redondo— lo llevaría a freír, asar, fermentar, ahumar y hasta “tiktokear” papas desde Galicia hasta Buenos Aires… y finalmente, desde un lote de la empresa Potato Growers, en pleno corazón productivo de Balcarce.

El contacto con los Viani —una familia con larga tradición en la producción papeña local— no fue casualidad. Armando, meticuloso hasta el extremo (el profesor sigue vivo en él), necesitaba papas de calidad específica: “No todas sirven para freír, no todas aguantan el horno sin deshacerse”, explica. En España, la segmentación del mercado le facilitaba el trabajo. En Argentina, confiaba en su relación con el verdulero de turno… hasta que llegó la propuesta de una firma que, justamente aquí, en Balcarce, cultiva lo que muchos consideran la mejor papa del sudeste bonaerense.

“Yo sabía que quería hacer algo diferente para el cierre. Y no tuve mejor idea que mostrar donde todo empieza”, dice. El resultado es un video íntimo, casi poético: manos que pelan, agua que hierve, surcos que ondulan al viento, y al fondo, las sierras que todos reconocemos. “Es ahí cuando el profesor vuelve a salir a la superficie”, confiesa. Porque detrás del influencer sigue habiendo un narrador, alguien que sabe que toda historia —como toda papa— necesita raíces.

Y sí: hay una pregunta que no podía faltar.
—¿Por qué la papa?
Porque no conozco a una persona a la que no le guste —responde, con una sonrisa pragmática.

Pero quienes vimos ese último video, filmado en nuestro suelo, con nuestra luz, nuestros surcos y nuestro aire serrano, sabemos que hay algo más. Algo que tiene que ver con el orgullo de ver que un producto balcarceño —el tubérculo más democrático del mundo— se convirtió, por obra y gracia de una idea bien contada, en protagonista global.

Y si alguna vez dudaron del poder de una buena papa… hoy, en Balcarce, tienen la prueba número 100.


Con información de “Bichos de Campo” – Fotos: Francisco Medina.

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