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Denuncian violento episodio de discriminación frente a un templo de la comunidad judía

Un hombre fue detenido tras insultar, escupir y agredir al personal de seguridad del edificio religioso ubicado en Villa Crespo.

Por Vanesa Petrillo

Un grave episodio de intolerancia religiosa derivó en la detención de un hombre de 42 años luego de protagonizar una serie de agresiones verbales, gestos xenófobos y actos de violencia frente al templo “Max Nordau”, perteneciente a la comunidad “Dor Jadash”, en el barrio porteño de Villa Crespo.


El hecho ocurrió cuando el sujeto pasó por la puerta del edificio, ubicado en Murillo 661, y descargó escupitajos sobre el frente del templo y las insignias religiosas que forman parte de la fachada. Acto seguido, se dirigió al empleado de seguridad del lugar y le lanzó una serie de agravios cargados de discriminación y hostilidad.

De acuerdo con el parte policial, el acusado insultó directamente al trabajador, cuestionando su labor en el establecimiento y recurriendo a ataques verbales que incluyeron expresiones como “asesino, genocida, ¿cómo podés proteger este templo?”, además de otros insultos de tono xenófobo y descalificaciones explícitas hacia la religión judía.

La agresión generó preocupación inmediata entre quienes transitaban la zona, ya que el episodio se desarrolló con un nivel de violencia verbal que dejó en evidencia un claro acto de discriminación y hostigamiento. Frente a la situación, los efectivos de la Policía de la Ciudad que acudieron al lugar se comunicaron con el Auxiliar Fiscal Leandro Galvaire, integrante de la Unidad de Flagrancia Norte del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad.

Tras ser informado de los hechos, Galvaire ordenó la detención inmediata del agresor y dispuso su citación a una audiencia de intimación, que tendrá lugar este lunes en sede fiscal. Allí se le comunicarán formalmente los hechos que se le atribuyen y los avances iniciales de la investigación. La causa quedó enmarcada dentro de una presunta infracción a la Ley 23.592, que sanciona actos discriminatorios motivados por motivos religiosos, étnicos, raciales o de nacionalidad.

Según la normativa, la conducta observada -al involucrar insultos, amenazas, gestos violentos y descalificaciones hacia una comunidad religiosa- podría ser considerada constitutiva de un delito enmarcado en esta legislación.

El incidente encendió alarmas dentro de la comunidad local y generó preocupación por el nivel de agresividad con el que se desarrollaron los hechos. Desde diversos sectores vinculados a instituciones judías se manifestó malestar por la recurrencia de episodios de este tipo, que muchas veces comienzan como agresiones verbales pero pueden escalar hacia situaciones más graves si no se interviene con rapidez, como ocurrió en este caso.

Fuente: Minuto Uno

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